Si visita este blog por PRIMERA VEZ, le recomendamos leer EN PRIMER LUGAR Empezando por el principio.


domingo, 17 de diciembre de 2017

La Espera

Desde el andén

Estaba esperando. No podía ser de otra forma. Este era su estado natural. A medida que su edad avanzaba se iba afirmando su convicción de que la vida era una espera constante. No tenía clara la diferencia entre esperanza y expectativa, pero de lo que estaba seguro era que tras la espera siempre acechaba el deseo. Por lo tanto, llegó a la conclusión de que siempre había deseado algo. Y mientras esperaba, también le sorprendía el pensar en tiempo pasado. Le parecía una notable contradicción la coexistencia de estos recuerdos con el deseo, que no es otra cosa que una esperanza de futuro. Y entre ambos tiempos, la espera actual, fuese lo larga que fuese, representaba el fugaz presente. Plenamente consciente de ello, intentó amenizarla con una visita al archivo. Se vio esperando el tren de juguete pedido a los Reyes Magos, la bronca de su padre por llegar tarde, el nacimiento de sus hijos y la interminable sucesión de deseos no cumplidos que le habían llevado a su estado actual, que no era otro que la espera definitiva, la inevitable. Desde el andén, sintió su llegada. Porque siempre avisa. Y dio las gracias. Porque por una vez tuvo la seguridad de ver cumplido su deseo.

Sí, esperando,
sí, siempre esperando,
pues en su vida
él siempre ha esperado,
si toda esperanza
es expectativa,
siempre esperando
y deseando,
tiempo pasado,
tiempo futuro,
la espera actual
no es diferente,
entre ambos tiempos,
fugaz presente.

Y esperando,
él va recordando,
su larga vida,
sus deseos frustrados,
el tiempo pasado,
su actual estado,
su última espera,
su último llanto,
desde este andén,
bajo el asfalto,
ya está llegando,
que gran descanso,
se va a cumplir
lo deseado.

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